
Fue en 1763 cuando todo empezó.
En los pueblos de la sierra del Macizo Central en Francia, ocurrió que un día la gente descubrió un montón de cadáveres de niños y de pastoras en el campo. Cerca de ellos, se podía ver huellas gigantescas. Pero nadie podía decir de qué animal eran. Había varias hipótesis, como la de que la sierra estaba ocupada por lobos tan feroces que podían comerse a los hombres. ¡Algo nunca visto antes! Lo extraño era que las heridas y lesiones no se correspondían a las de mandíbula de lobo… Porque eran mucho más grandes.
Cada día había mas muertos en aquellos campos, así que los campesinos decidieron organizar una caza para perseguir y cazar a la bestia. Pero no tuvieron éxito alguno.
Cada vez había más víctimas y esta historia empezó a despertar la curiosidad de los periodistas, incluso los de la Corte del Rey, que también acabó sintiendo curiosidad. Decidió mandar a un naturalista, que era un alumno del famoso naturalista Buffon, para examinar a las víctimas y para que encontrara una respuesta a tanta monstruosidad! También envió a cazadores curtidos para que mataran al monstruo. Tras intentar acorralarla a lo largo de un año, finalmente la bestia cayó y fue asesinada y llevada ante el rey. Sin embargo, el enigma no fue resuelto porque todavía no terminaron los muertos.
Al final fue un granjero quien mató a la bestia causante de todo. Cuando estaba leyendo la Biblia, apareció delante de él, que era una persona muy religiosa y valiente. Tuvo en ese momento, por tanto, la oportunidad y la obligación de matarla para hacer el bien para toda la comunidad.
Se dice que, en total, hubo más de 110 víctimas durante los años 1764 y 65.
En 2001, también se hizo una película basada en esta historia y titulada «Le pacte des loups». Total, que la leyenda sigue viva y se os aconseja no hacer senderismo sólo en la sierra del Macizo Central… ¡Nadie sabe lo que puede ocurrir!
Marion
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